La leyenda del hilo rojo, un pajazo mental

El amor es verle un moco y no querer salir corriendo. Aunque lo crean muy loco y estúpido, los mocos me ayudaron a identificar cuánto yo podría querer a una persona. Los oigo diciendo “¿UN MOCO? Por Dios qué loca…”; pero los mocos son algo tan mínimo, accidental y natural, que si tú no aguantas eso, no le aguantarías absolutamente NADA a esa persona.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑